No hay esfuerzo en mercadeo, que supere un buen producto o servicio

paella de carnes

Quisiera compartir con ustedes un hecho interesante, digno de análisis, que nos puede ayudar en el futuro, en términos de mercadeo y la imagen de nuestro negocio. Espero al final, sus opiniones y  comentarios con respecto a este caso.

El fin de semana estuve en una actividad, tomando unas fotos para un prospecto/amigo que me interesa como cliente en el futuro. Ese era un evento de caridad, junto con el aniversario de un club, y hacían un torneo abierto de golf, en donde participaban diferentes empresas patrocinadoras, y los fondos recaudados irían a una asociación de bien social.

La actividad, por su naturaleza, y por el lugar en donde se realizaba, era de un nivel bastante alto.  Reunía a adultos mayores, personas de edad media y algunos jóvenes, todos con niveles adquisitivos altos o medio altos, en su mayoría, dueños de negocios exitosos o gerentes de grandes empresas.

Para todos los participantes, era más una actividad social, y para las empresas patrocinadoras, una oportunidad de mostrar algunos de los servicios y productos dirigidos a este tipo de mercado.

La actividad transcurrió con absoluta normalidad, todo a su tiempo, en una mañana espectacular, las empresas se prepararon con información de su interés, y todas daban alguna regalía, un vinito, un cebichito, alguna repostería fina, en fin, una actividad normal, para el tipo de mercado meta ahí reunido.

Al final de la actividad, las empresas patrocinadoras, regalaban diferentes cosas para los participantes, algunas por los logros deportivos del día, y otras por rifa entre los asistentes. La entrada incluía el almuerzo, y alguna copa de vino. En medio de la premiación, empezaron a servir el almuerzo, habían anunciado una Paella.

La persona encargada del almuerzo, es un chef artístico, así se anuncia, que ofrece almuerzos y/o cenas y atención personalizada, a domicilio, para eventos especiales. No podía estar en mejor lugar, definitivamente si iba a encontrar a su público meta, era precisamente en actividades como esta.

Por la naturaleza de caridad de la actividad, era evidente que el almuerzo estaba contratado con fines absolutamente promocionales, y el chef se preparó (O al menos así lo creyó) para que la actividad le proporcionara negocios. En el momento que se anunció el almuerzo, una paella de carnes, dieron el nombre del chef en el altavoz, así como la información de contacto.

Luego de repartir los platos, casi de inmediato, una dama elegantemente vestida, y de forma muy formal, se acercó, mesa por mesa, a repartir a cada comensal una fina tarjeta de presentación, impresa por ambos lados, escueta, elegante, emplasticada con plástico grueso, con la información de contacto del chef. En fin, una tarjeta de presentación de costo elevado.

Desde el punto de vista de mercadeo, todo se hizo a la perfección. La prospectación era la adecuada, la escogencia del plato a servir era correcta, la información se entregó como correspondía, y en teoría, sólo debía sentarse a esperar, que algún prospecto le hiciera alguna solicitud para alguna actividad.

Así debía haber sido, excepto que al chef, le faltó un detalle crucial: La paella estaba fea! Me da la impresión de que la calidad de las carnes embutidos que utilizó, no estaban a la altura, y en fin, la opinión generalizada era que aquella paella no reunía la calidad requerida.  La gente se la comió, no era que estaba incomible, pero no tenía el estándar de calidad que aquellos comensales de alto poder adquisitivo habrían demandado.

Fue de opinión general, al menos en mi mesa, que la tarjeta de presentación impresionaba muchísimo más, que la paella servida.

De alguna forma, me da la impresión, que el chef, al ser un almuerzo “regalado”, o no se esmeró en la preparación, todo lo que debería, o no utilizó productos de la calidad necesaria, o algo le salió mal a la hora de la preparación. He de acotar también, que la porción servida fue escasa.

Esto nos presenta varias lecciones que aprender, y que con mi humilde opinión, enumero:

–  No hay esfuerzo de mercadeo que supere un buen producto y un buen servicio.

–  Si vas a dar producto de muestra en una actividad, asegúrese que dará el producto Premium, el mejor servicio, incluso antes de pensar en cualquier elemento de mercadeo.

–  Si participa en una actividad, asegúrese de tener suficiente producto para todos, y un poco más, es parte del presupuesto, si no puede cumplir completamente, mejor no participar.

Estoy seguro que el Chef hizo un gran esfuerzo, y pretendía lograr muchos negocios. A la hora de la evaluación, es muy probable que no tome en cuenta la mala calidad de su producto, por lo que es también muy probable, que llegue a la conclusión errada, de que este tipo de actividades no le darán en el futuro, los resultados que él pretende, y la culpa de su fracaso en el esfuerzo de mercadeo, no será la actividad ni la forma, sino el producto entregado.

A ustedes…, que les parece?

Adrian
Mercadólogo web, fotógrafo y diseñador. Desde 1995 manejando un negocio de impresión en todas sus facetas, impresión comercial y publicitaria, rotulación y artículos publicitarios. En el 2007 habrimos este estudio de Mercadeo Web, y en el 2013, junto con mi esposa, abrimos un estudio fotográfico.